El vacìo: el secreto de la calidad del secado ISVE

Essiccazione sottovuoto

La técnica del vacìo para secar la madera de obra

El secado de la madera obtenido a través de la exposición al aire, o en desecadores tradicionales, tiene lugar siempre sobre la base de los procesos siguientes: 

  • retirada del agua de la superficie de las tablas de madera a través de corrientes de aire caliente (FASE 1);
  • emigración de la humedad desde el centro de las tablas más húmedo hacia la superficie más seca (FASE 2).

Si los dos procesos no tienen lugar en perfecta sintonía es fácil que se generen tensiones anómalas (FASE 3) que provocan la deformación y la fisura de la madera.
La fiabilidad de un sistema de secado tradicional está pues ligada a la necesidad de proceder con tiempos bastante largos, para no crear desequilibrios de humedad fáciles en el ámbito de la sección para secar.
Este procedimiento resulta sin embargo válido para bajar el elevado contenido de agua en la madera verde.

El secado con la utilización del vacío permite aprovechar dos principios físicos naturales:

la reducción de presión (creación del vacío) determina la transformación del agua contenida en la madera en vapor a bajas temperaturas (45°C a –700 mmHg); 
el vapor de agua se mueve siempre desde las zonas calientes hacia las frías. 
El primer principio garantiza una retirada rápida del vapor acuoso a partir del centro de la masa leñosa y una drástica reducción de las necesidades de energía térmica, ya que la operación se realiza a bajas temperaturas.
El segundo principio permite controlar y regular, instante por instante, la cantidad de humedad que es retirada de la madera operando sobre la temperatura de los condensadores.
La sinergia de los dos procesos permite la bajada de la humedad de la madera de manera uniforme y sin estrés para la estructura.

Considerando la alta tecnología aplicada a estas máquinas y la posibilidad de regular con precisión cada fase del proceso, el secado bajo vacío se presta muy bien para estabilizar definitivamente el contenido porcentual de humedad de la madera.
Este resultado es de un incomparable valor sobre todo en las siguientes fases de acabado y de ensamblaje del producto semi-acabado.

En el caso de maderas que presenten bolsas de resina, el secado bajo vacío garantiza por fin la completa evaporación de disolventes vegetales, provocando por consiguiente una cristalización irreversible de la resina misma.